Eras como esa droga, esa jodida droga por la que caería una y mil veces. Esa bala que se clava en mis pulmones cada Sábado a las 07:25 de la mañana al despertar. Has dejado tu olor en mis sábanas y es imposible salir de ellas porque miro al techo, me pongo a pensar... Son lo único que me queda de ti.
No me importas.
No te quiero.
No pienso en ti.
No estoy mal.
No te valía con la corona, princesa. También buscaste destruir mi
Me tenías a tus pies, princesa. Pregúntale a los cigarros que pasaron por mis labios, las botellas que escucharon mis penas desde la primera noche desde que tú no estás.

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