domingo, 6 de octubre de 2013

Querida ruina:

He decidido escribir esto porque estos sentimientos me están comiendo por dentro. Hay tanto dentro de mi, y saco tan poco hacia fuera... Voy a quemar esta carta, voy a quemarla porque dudo que pueda mandártela. Han pasado exactamente 640 días, una infinidad de noches, y sigo exactamente igual que cuando lo dejamos. Ojalá estuvieras aquí para poder decirme que todo está bien, aunque sé que no lo está. Lo rompí todo, ¿verdad? Nuestros planes de futuro, los cambié y ahora sólo son recuerdos.

Tenía miedo, entiéndeme. Tenía miedo de que alguien se diera cuenta de que tú no eres un desastre, eres una maravilla. Después de todo, eres mi maravilla. Temía que otro se quedase prendado de tus ojos y tú de los suyos, porque los míos están vacíos y desde aquel cinco de Enero, no han vuelto a brillar. Ahora comparto noches con la Luna, ya sabes, compartimos penas con una buena cerveza y las estrellas de apoyo moral. En el fondo la comprendo, tantas noches sola y después, cuando llega el día, tiene que esconder su tristeza. Yo finjo muy bien, soy capaz de sacar la sonrisa más grande cuando sale el Sol, pero vuelvo a casa y ya sabes, la coraza se rompe.

Te escribía esto porque pensé que remover un poco más los recuerdos no haría daño a nadie, además de a mi mismo. He dejado de preocuparme por mis cicatrices, las he dejado amontonadas, como quien deja un cuaderno guardado bajo llave con miles de historias contadas. ¿Sabes? Si vieras la ciudad... Todo ha cambiado. Las luces de Madrid siguen preguntándose qué hago tan solo, por qué no me alumbran dando un beso de madrugada. Y yo sinceramente no sé qué contestarles, ya gasté todos mis argumentos con el insomnio y con la almohada. ¿Sabías que he conseguido el disco original en el que aparece nuestra canción? Me costó una hora de cola y recorrerme todas las tiendas viejas de discos, pero es nuestra. 

Tengo que dejarte, tengo que irme. No quiero decirte adiós porque la tentación de escribirte sigue siendo tan grande que no puedo resistir. ¿Crees que algún día nos veremos? Te invitaré a unas cervezas, y me sentaré a escuchar tu nueva vida. 

Que te vaya todo bien, pequeña.
Hasta siempre.

jueves, 20 de junio de 2013

; You'll always be my little star.

Sólo un par de canciones tristes que siguen recordándome a ti, a cuando el amor tenía ese tono rojo ardiente capaz de confundirse con la propia sangre, y ahora es de un color gris monótono que me pierde. Antes me perdía en tu mirada, ahora en el fondo de mi alma. Me gustaría recomponer mis pedazos como quien recompone una carta rota en mil trozos, como las que yo te escribía.

Me sacaste de la cama a las tantas de la madrugada, me dijiste que mirara por la ventana. Señalaste las estrellas que aquella noche podían verse con total claridad.
 '' Son preciosas '' dije.
'' Son la muestra de que ambos podemos verlas, pese a la distancia, pese a todo. ''
Yo me quedé callado, sin palabras, simplemente observando todos los astros que pese a la contaminación brillaban como nunca aquella noche. Una lágrima se deslizó por mi mejilla, entonces ya sabía muy bien qué era llorar por una chica. Me prometí que sería fuerte, que sería el príncipe que esa princesita perdida necesitaba, y como todo príncipe debía ser valiente para lograr salvarla.

Aquella noche me salvaste tú a mi, y ahora, doscientas treinta noches después, me he perdido a mi mismo. Ya no estás, ya no veo el brillo que desprenden las estrellas. Me pregunto si tú seguirás brillando, eclipsando a cada uno de los astros que se interponía en el cielo con sólo un maldito gesto.

Aún hoy, no he dejado de buscar en otros ojos el brillo que vi en los tuyos.

martes, 7 de mayo de 2013

'' Grité para que volvieras. ''


He intentado recitarte sin arder mi garganta en el intento. He tratado de quererte con todas mis fuerzas a pesar de querer tú a otro. He pasado de sonreír a escribir versos tristes sobre ti. He calmado mi sed de ti con recuerdos y ahora no salen de mi cabeza. Recuerdos, pasado.
Cómo recorrer tu clavícula me hacía perderme y encontrarme, todo al mismo tiempo, encontrando en ti mis propios puntos cardinales. Cómo tu voz y mis oídos se entrelazaban en cada susurro, cómo mi piel se estremecía al contacto con la tuya. Cómo dejamos escapar tal historia de amor, maldita historia que se clava en mi retina. En mi rutina.
Porque permití que te alejaras unos centímetros que terminaron convirtiéndose en metros, kilómetros. No sé cuándo empezó la distancia, cuándo nos convertimos en dos desconocidos que antes se lo dieron todo de sí mismos. Ahora podría demostrarte todo esto que llevo dentro, que ha estado consumiéndome. Grité, grité con todas mis fuerzas que volvieras y el viento me devolvió el eco de mi voz. ¿Puedes oírlo? Aún late el de la izquierda, late por la esperanza de que regreses y pueda verte.

;

Querida ruina:

Sólo viene a recordarte una vez más que fuiste tú tantas veces, en mi cabeza, en mis sueños, hasta en mis muñecas. A veces siento que estoy escribiéndole al vacío, que no leerás todo esto que siempre quise escribirte pero nunca supe decirte. Me decías que no fumara, que no me drogara porque temías por mi vida. Cómo cambian las cosas, ¿eh? Al final fuiste tú la droga más peligrosa con la que me topé nunca. Las mariposas han acabado por devorarme, querían salir a toda costa y yo no supe decirles que no, que eran lo único junto a los recuerdos que quedaba de ti. He cambiado, supongo que dejaste tanto dolor en mi que no quedaba otra. Y dime... ¿Como estás? ¿Sonríes? ¿Sigue el brillo de tus ojos alumbrando a todo Madrid? Yo estoy aquí, resistiendo al frío en plena primavera. Mi sonrisa... Está rota, no suelo enseñarla mucho por ahí, como dice Kurt Cobain, si mi sonrisa mostrara el fondo de mi alma mucha gente al verme sonreír lloraría conmigo. Mi techo está cansado ya de contarle mis penas, de recordarle cada detalle tuyo que lograba conmoverme. 

Debo despedirme ya, pequeña. Mi corazón no quiere parar de escribirte pero mi cabeza siempre fue más astuta, me dice que pare, que te olvide. Y yo simplemente le recuerdo eso de tus caderas. Volveremos a vernos, nunca saldrás de mis cuadernos.

_______________________________________________________

jueves, 25 de abril de 2013

I'm not your only author.

Mi vida es un teatro y tú eres la actriz principal, te pones delante del escenario y me dices ' Te quiero ' mientras todo mi mundo se detiene. Olvido que sólo estás actuando. Yo soy Romeo y tú eres Julieta, creí que podríamos luchar contra todo y saltar todos los muros que nos puso la vida. Creí que este amor sería eterno, que ningún veneno podría dejarnos caer. Pero te fuiste y desde entonces mi corazón está muerto. Muere de sobredosis día a día, por todo el amor que podría haberte dado y se ha quedado congelado en mi garganta, en la distancia exacta donde las palabras duelen. Y tu voz se ha clavado en mi, al igual que tu aroma, que me invade todos los martes por la mañana intentando buscarse un hueco dentro de mí. Y yo, como un loco enamorado los dejo entrar, dejo que las mariposas de mi estómago me devoren poco a poco hasta que logras acabar conmigo una vez más. Sólo me queda decir v u e l v e.