viernes, 14 de diciembre de 2012

Si toco acaba.


Una botella de Absenta y mil cosas que contarte
Las calles vacías y el frío colándose por cada recoveco de mi cuerpo me dicen que Diciembre está aquí. ¿De veras, tan rápido pasó el año? Algunos dicen que este será el final, el último capítulo del libro. ¿Asustado? Para nada. Me enciendo un peta y comienzo a caminar mientras pienso en el fin, en qué haría si el mundo se acabara mañana e intento que en mis planes no salgas tú, a sabiendas de que yo no entro en los tuyos. Porque si el mundo se acabara mañana me gustaría no echarte de menos al menos por un segundo, me gustaría mandarte a la mierda y no acabar yo en ella, jodido y con unos cuantos cigarros de más. 
Me escondo tras mi orgullo y alzo la cabeza, continúo caminando y trato de nuevo de pensar en qué haría. Seguramente me drogaría hasta perder el conocimiento, porque sé que esa es la única manera conocida de no pensarte.

Ahora ya lo sabes, incluso en el borde del precipicio, en el silencio y en el olvido, en el último segundo de la película,  hasta en el epílogo estoy contigo aunque no estés.

Acaba conmigo una vez más, princesa.


Eras como esa droga, esa jodida droga por la que caería una y mil veces. Esa bala que se clava en mis pulmones cada Sábado a las 07:25 de la mañana al despertar. Has dejado tu olor en mis sábanas y es imposible salir de ellas porque miro al techo, me pongo a pensar... Son lo único que me queda de ti.

No me importas.
No te quiero.
No pienso en ti.
No estoy mal.

No te valía con la corona, princesa. También buscaste destruir mi  corazón castillo y sobrepasar todas sus barreras, romper todos mis muros. Ahora lo único que queda es este príncipe en ruinas que trata de salir a flote sin ti, sin tus labios, sin tus suspiros. Es jodido responder un ' ¿Qué tal? ' cuando lo único que hago es echarte de menos. Y cuando creo que salgo adelante,  vienes como un jodido torbellino que arrasa con mi corazón - o lo que queda de él - , con mi alma y con mis ganas. Te llevas mi vida por delante en un suspiro.


Me tenías a tus pies, princesa.  Pregúntale a los cigarros que pasaron por mis labios, las botellas que escucharon mis penas desde la primera noche desde que tú no estás.