jueves, 20 de junio de 2013

; You'll always be my little star.

Sólo un par de canciones tristes que siguen recordándome a ti, a cuando el amor tenía ese tono rojo ardiente capaz de confundirse con la propia sangre, y ahora es de un color gris monótono que me pierde. Antes me perdía en tu mirada, ahora en el fondo de mi alma. Me gustaría recomponer mis pedazos como quien recompone una carta rota en mil trozos, como las que yo te escribía.

Me sacaste de la cama a las tantas de la madrugada, me dijiste que mirara por la ventana. Señalaste las estrellas que aquella noche podían verse con total claridad.
 '' Son preciosas '' dije.
'' Son la muestra de que ambos podemos verlas, pese a la distancia, pese a todo. ''
Yo me quedé callado, sin palabras, simplemente observando todos los astros que pese a la contaminación brillaban como nunca aquella noche. Una lágrima se deslizó por mi mejilla, entonces ya sabía muy bien qué era llorar por una chica. Me prometí que sería fuerte, que sería el príncipe que esa princesita perdida necesitaba, y como todo príncipe debía ser valiente para lograr salvarla.

Aquella noche me salvaste tú a mi, y ahora, doscientas treinta noches después, me he perdido a mi mismo. Ya no estás, ya no veo el brillo que desprenden las estrellas. Me pregunto si tú seguirás brillando, eclipsando a cada uno de los astros que se interponía en el cielo con sólo un maldito gesto.

Aún hoy, no he dejado de buscar en otros ojos el brillo que vi en los tuyos.