jueves, 15 de noviembre de 2012

; Desde la primera vez que rozó mi garganta.


A veces la gente que me rodea me preguntaba: '' ¿Por qué fumas, si es malo? '' y yo simplemente me limitaba a contestarlos que por qué respiraban si el aire estaba contaminado también.
Para mi es la alternativa a este infierno al que muchos llamáis mundo, es la otra cara de la moneda, el final feliz de tantas historias incompletas. No pretendo haceros creer que es bueno y que no tiene consecuencias porque ni yo mismo me lo creo, pero.. ¡A la mierda con las consecuencias, los errores y las prohibiciones! ¿Qué sería del mundo sin las cosas peligrosas y arriesgadas? Yo mismo os lo diré: rutina. Rutina y aburrimiento, siempre lo mismo. Por eso me gusta inhalar ese tan criticado humo, porque él se introduce en mis pulmones y sale de ellos con tanta rapidez que lo echo de menos, porque mientras voy dando caladas no tengo que acordarme de que mi vida no vale para nada. Porque cuando menos te lo esperas la vida te sorprende con más problemas y es una vía de escape. No digo que escapar esté bien, pero cuando no tienes fuerzas para luchar, ahí está él.

Porque yo me enamoré de él desde la primera vez que rozó mi garganta y se coló, curioso, en mis pulmones.

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