Aún me preguntan si la he olvidado o si sigo buscándola en el reflejo de cada charco lo suficiente grande como para hundirse. Me preguntan si sigo esperando a que un golpe de suerte aparezca y le parezcamos una casualidad tan graciosa como para volver a juntarnos. Es complicado explicar cómo aún la esperanza no se ha agotado y sigue ahí, como un manantial inagotable. Llevo el corazón a todas partes por si decides venir y reclamarlo; rellenarlo. Las alas están guardadas porque el miedo a volar superó nuestro deseo de alzarnos y contemplar el espectáculo que da el mundo desde ahí arriba. Porque a veces miro al cielo buscando un vago recuerdo del que era tu rostro, y a veces te busco sin saber que lo estoy haciendo.
Me preguntan si la quiero y, aunque me tiemble la voz, siempre suelto un sí sincero.
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